Una vez parecías tan seguro de quererme. Cada vez que me tocabas lo sabía, lo sentía. Estaba tan segura de todo.
Pensé que ambos sabíamos qué nos pasaba y que podíamos ser felices sin decirlo, que podíamos querernos sin tocarnos y que podíamos sonreír sin mirarnos. Pude haber estado equivocada, pude haber cegado mi corazón y no pensar en el después, pero algo me decía que todo lo que pasaba no era temporal.
El día que me di cuenta del error, me encontré con la mirada perdida, con mi aliento seco y el cuerpo vacío. No lloré porque no tenía lágrimas que derramar y ya no me quedaban sentimientos por descubrir, sólo pude sentarme, mirar y pensar.
Yo te tuve y te sentí tan puro, te sentí igual a mi, nos sentí como uno. Lo que una vez pude tocar, se desvaneció frente a mí.
Una vez fuiste capaz de llevarte todo y lo único que me dejaste fue la memoria .Lo único que queda es nuestro recuerdo y no lo quiero.
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