No sé como expresarme, me asemejo a una piedra o a una hoja en blanco. No sé decir las cosas sin tartamudear, sin trabarme. No puedo hablarle a esta hoja en blanco virtual sin escribir cinco veces la misma cosa.
Yo no solía ser así, yo era libre - o eso creía-. Las palabras brotaban de mi boca como flores en primavera, como palabras dulces de la boca de una persona enamorada. Yo solía ser una joven que aspiraba a escritora, que aspiraba a actriz, que aspiraba a la expresión. Ahora soy un bloque de concreto, que no da lugar a que se filtren emociones, ideas, o el mismo aire. Me hundo en vez de flotar y lastimo en vez de acariciar. Quisiera saber cuando fue que me refugié en mi misma y no dejé entrar al sol.
Camaleón
Escribo sólo para mi
lunes, 15 de octubre de 2012
jueves, 4 de octubre de 2012
Julio
Fue en julio. Prácticamente vivíamos juntos los cuatro, Él, su hermano, mi amiga y yo. Entre ellos se llevaban unos dos años de diferencia. Su hermano era compañero nuestro, Él era más grande que nosotros tres.
En esas épocas se había dejado de usar la confesión "cara a cara", la mensajería instantánea nos brindaba una nueva y eficaz manera de decir las cosas con las que no podíamos lidiar personalmente. Lo ví conectado en el tan olvidado MSN, y comencé a hiperventilar. Los dedos me temblaban tanto que me era imposible golpear la tecla correcta. Lo único que pude decirle fue "Te tengo que decir algo", no podía entrar en el baile del "Hola, como estas?", tenía que ser rápida o me iba a arrepentir. Como era de esperarse, me respondió y yo corrí a esconderme debajo de la almohada y cederle el puesto a mi amiga. Ella tomó el teclado decidida a escribir lo que yo no podía: -"Estoy enamorada de vos" ¿Está bien si le mando esto?-. Yo seguía debajo de la almohada lamentando lo que estaba a punto de pasar y respondí en una frecuencia tan baja como me fue posible: - Si, es ahora o nunca-.
Años después, esa simple conversación llevó a muchos encuentros que hasta el día de hoy persisten. Ya no lo amo, pero me hace feliz. Es una felicidad casi banal, casi mediocre. Lo quiero y él me quiere, pero nos queremos con cariño, no con amor. Nos miramos a los ojos y reímos por los viejos tiempos, por mi viejo "Te amo". Entre copas hablamos de nosotros, de lo que fuimos cuando éramos más jóvenes, de las bromas, las salidas y las peleas.
No podría quererlo de otra manera, él fue mis primeras experiencias, mi primer amor. Lo quiero por nuestra amistad, no por nuestros deslices. Lo quiero por ser él y nada más.
Ahí estaba yo, mirándolo a Él con brillo en los ojos y sonrisa pícara, riéndome de cada chiste, palabra y cada gesto. Todo era demasiado obvio, pero nadie se daba cuenta. Ni yo era capaz de darme cuenta.
Ese día volví a lo de mi amiga -no me tocaba volver a casa- y le confesé cabizbaja y algo avergonzada: -Me gusta, creo que estoy enamorada- Me miró y supo de quién hablaba. Supongo que no se había dado cuenta hasta que se lo dije: - Decile boluda, no creo que te vaya a rechazar. Además siempre hace comentarios insinuando que sos linda-.
Haciendo un no-breve paréntesis: jamás hay que darle expectativas a una mujer enamorada. Decirnos que nos insinúan cosas, que creen que somos lindas o que les importamos un montón nos llena de expectativas, alegría, flores y muchos colores. Una vez que la expectativa es alcanzada por la realidad, el dolor es tan fuerte como darte el dedo chiquito del pie después de haberte caído de la cama.
Luego de imaginarme casada, con dos hijos y al Golden Retriever jugueteando el en patio, caí en la cuenta de algo importante y respondí: -Podría decírselo, pero tiene novia, me parece cualquiera decirle. No gano nada y él tampoco- Fue una ducha de agua helada. Suspirando y volteando sus ojos, mi amiga me responde como irritada por mi comentario: - Si no se lo decís ahora, tal vez no vuelvas a tener la oportunidad...- se dio vuelta a mirarme levantando una ceja y me dijo - Tenés miedo de que te rechace ¿No?-. Por supuesto, tenía miedo, mucho miedo. Era la primera vez que estaba por decirle a alguien que sentía cosas fuertes y que no las podía contener. Cada vez que lo veía abría la boca y tomaba una bocanada de aire intentando recoger en él un poquito de fuerza. El aire no trae fuerza, pero a veces una buena dosis de aire nos llena tanto los pulmones, que nos hace creer que somos capaces de hacer cualquier cosa y salir ilesos.
Haciendo un no-breve paréntesis: jamás hay que darle expectativas a una mujer enamorada. Decirnos que nos insinúan cosas, que creen que somos lindas o que les importamos un montón nos llena de expectativas, alegría, flores y muchos colores. Una vez que la expectativa es alcanzada por la realidad, el dolor es tan fuerte como darte el dedo chiquito del pie después de haberte caído de la cama.
Luego de imaginarme casada, con dos hijos y al Golden Retriever jugueteando el en patio, caí en la cuenta de algo importante y respondí: -Podría decírselo, pero tiene novia, me parece cualquiera decirle. No gano nada y él tampoco- Fue una ducha de agua helada. Suspirando y volteando sus ojos, mi amiga me responde como irritada por mi comentario: - Si no se lo decís ahora, tal vez no vuelvas a tener la oportunidad...- se dio vuelta a mirarme levantando una ceja y me dijo - Tenés miedo de que te rechace ¿No?-. Por supuesto, tenía miedo, mucho miedo. Era la primera vez que estaba por decirle a alguien que sentía cosas fuertes y que no las podía contener. Cada vez que lo veía abría la boca y tomaba una bocanada de aire intentando recoger en él un poquito de fuerza. El aire no trae fuerza, pero a veces una buena dosis de aire nos llena tanto los pulmones, que nos hace creer que somos capaces de hacer cualquier cosa y salir ilesos.
En esas épocas se había dejado de usar la confesión "cara a cara", la mensajería instantánea nos brindaba una nueva y eficaz manera de decir las cosas con las que no podíamos lidiar personalmente. Lo ví conectado en el tan olvidado MSN, y comencé a hiperventilar. Los dedos me temblaban tanto que me era imposible golpear la tecla correcta. Lo único que pude decirle fue "Te tengo que decir algo", no podía entrar en el baile del "Hola, como estas?", tenía que ser rápida o me iba a arrepentir. Como era de esperarse, me respondió y yo corrí a esconderme debajo de la almohada y cederle el puesto a mi amiga. Ella tomó el teclado decidida a escribir lo que yo no podía: -"Estoy enamorada de vos" ¿Está bien si le mando esto?-. Yo seguía debajo de la almohada lamentando lo que estaba a punto de pasar y respondí en una frecuencia tan baja como me fue posible: - Si, es ahora o nunca-.
Años después, esa simple conversación llevó a muchos encuentros que hasta el día de hoy persisten. Ya no lo amo, pero me hace feliz. Es una felicidad casi banal, casi mediocre. Lo quiero y él me quiere, pero nos queremos con cariño, no con amor. Nos miramos a los ojos y reímos por los viejos tiempos, por mi viejo "Te amo". Entre copas hablamos de nosotros, de lo que fuimos cuando éramos más jóvenes, de las bromas, las salidas y las peleas.
No podría quererlo de otra manera, él fue mis primeras experiencias, mi primer amor. Lo quiero por nuestra amistad, no por nuestros deslices. Lo quiero por ser él y nada más.
jueves, 6 de septiembre de 2012
Los horarios pueden variar
Hoy me desperté temprano con la esperanza de poder hacer todas las cosas que dejé colgadas.
Me levanté de la cama a las 10.32 am - Si, para mi eso es temprano - me preparé un café, anoté todo lo que tenía que hacer en una hoja y el tiempo que me llevaría hacer cada cosa.
Me despabilé a eso de las 12.03 y me preparé el almuerzo. A las 12.47, almorzada y dispuesta a comenzar con mis labores me senté en la computadora para "Hacer la digestión". Si, hay que hacer la digestión siempre que tengas cosas para hacer, nunca hay que trabajar con el estómago lleno porque da calambres.
Me encontré perdida jugando al Candy Crush hasta las 15.24, cuando sorprendida miré la hora y dije "Tengo sólo dos horas y quichicientos minutos para hacer las cosas de la facultad! Corran por sus vidaaas".
Comencé a pensar ideas principales, disparadores y esas chauchas que te piden cuando sos una pobre boluda que estudia diseño.No se me ocurría nada, tenía la mente en blanco y el reloj había dado las 15.58.
Comencé a ver videos de los trabajos que debí haber hecho hace una semana para poder robarle las ideas a los pobres diablos que habían cursado antes que yo, pero las ideas eran demasiado complejas para mi pobre intelecto.
Miré la hora (16.31). Listo, ya fue, no hago nada. Me la banco.
Me levanté de la cama a las 10.32 am - Si, para mi eso es temprano - me preparé un café, anoté todo lo que tenía que hacer en una hoja y el tiempo que me llevaría hacer cada cosa.
Me despabilé a eso de las 12.03 y me preparé el almuerzo. A las 12.47, almorzada y dispuesta a comenzar con mis labores me senté en la computadora para "Hacer la digestión". Si, hay que hacer la digestión siempre que tengas cosas para hacer, nunca hay que trabajar con el estómago lleno porque da calambres.
Me encontré perdida jugando al Candy Crush hasta las 15.24, cuando sorprendida miré la hora y dije "Tengo sólo dos horas y quichicientos minutos para hacer las cosas de la facultad! Corran por sus vidaaas".
Comencé a pensar ideas principales, disparadores y esas chauchas que te piden cuando sos una pobre boluda que estudia diseño.No se me ocurría nada, tenía la mente en blanco y el reloj había dado las 15.58.
Comencé a ver videos de los trabajos que debí haber hecho hace una semana para poder robarle las ideas a los pobres diablos que habían cursado antes que yo, pero las ideas eran demasiado complejas para mi pobre intelecto.
Miré la hora (16.31). Listo, ya fue, no hago nada. Me la banco.
viernes, 17 de agosto de 2012
Yo creí que no era como me pintaban, pero nunca podré saberlo. Tal vez sea puro auto-engaño, tal vez no veo las cosas como las ven los demás.
Soy presa de mis propias convicciones.
Sólo se quedan con lo que soy y lo que fui. Nunca van a poder ver más allá de mi. Quedé atrapada en un molde de "cómo debería ser" sin saber realmente "como no debo ser".
Me encontré con la eterna mentira "Cada uno es como es, estás bien así". No, no estoy bien así, disculpen. Nadie está bien si soy así.
Qué raro se siente partir,
alejarme, no verte.
Ver como tu figura se desvanece,
se hace pequeña, borrosa y muere
¿Distanciarnos? Si
¿Olvidarnos? Nunca.
Vos no te movés, yo si.
¡Estúpidos pies, dejen ya de caminar!
Perdón, no puedo dejar de sentir
que el suelo se desliza
y se escurre bajo mis suelas.
Perdón, ahora me arrepiento.
alejarme, no verte.
Ver como tu figura se desvanece,
se hace pequeña, borrosa y muere
¿Distanciarnos? Si
¿Olvidarnos? Nunca.
Vos no te movés, yo si.
¡Estúpidos pies, dejen ya de caminar!
Perdón, no puedo dejar de sentir
que el suelo se desliza
y se escurre bajo mis suelas.
Perdón, ahora me arrepiento.
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